Lecturas · reflexión

Responsabilidad no es castigarte

Decir «me equivoqué» cuesta cuando no puedes añadir una excusa detrás. A veces tendrás que reparar algo. A veces tendrás que aceptar que la otra persona no quiere escucharte o que una consecuencia ya no se puede deshacer.

Eso es responsabilidad: mirar la parte que te toca sin esconderte.

Castigarte es otra cosa. Es repetir el error hasta convertirlo en una habitación donde te quedas sentado. Parece serio porque duele, pero muchas veces solo evita el siguiente movimiento.

Haz lo que puedas hacer. Pide perdón si corresponde. Devuelve lo que debas. Cambia una conducta que ya sabes que te lleva al mismo sitio. Y acepta que no controlarás la reacción de los demás.

Puede que no haya una segunda oportunidad. También hay que respetar eso. Pero incluso entonces te queda una responsabilidad: no repetir el daño y no usar la culpa como excusa para quedarte quieto.

Tomarte en serio no exige que te quieras menos. Exige que seas claro contigo y que cumplas lo que puedes cumplir.