Lecturas · carta

No todo se arregla con paciencia

A quien lleva demasiado tiempo oyendo «ten paciencia»:

Puede que te lo digan con buena intención. Tal vez no sepan qué más decir. Pero esperar, sin más, no cambia lo que está mal.

La paciencia ayuda cuando sabes qué se está haciendo y cuánto puede tardar. Es distinto que te pidan aguantar sin darte una explicación, un plazo ni la posibilidad de preguntar. Entonces el problema sigue ahí y tú cargas con la espera.

Puedes pedir que te expliquen una decisión. También puedes buscar ayuda o mirar otros caminos. Quizá no logres cambiar lo que pasó. Pero no tienes que fingir que fue normal para seguir con tu vida.

Preguntar con calma no es buscar pelea. Es intentar entender qué ocurrió y decidir qué hacer después. La paciencia puede acompañarte. No debería usarse para dejarte sin respuestas.

Ojalá llegue una solución. Mientras tanto, conserva tu derecho a pensar y a preguntar.